El presente trabajo analiza los procesos históricos
que hoy han llevado a Ucrania a ser una nación dividida y por ende a la
desintegración de dos gobiernos, Víktor Yúshchenko (prooccidente) y Víktor
Yanukóvich (prorrusia), que tuvieron que desistir a sus cargos políticos como
presidentes frente a la eminente presión
social (oposición) y de las naciones de los bloques de la OTAN y de
Rusia. Cabe señalar que esta división política y social tiene un trasfondo
geopolítico por la importancia de Ucrania para estos dos bloques, al contar con
un territorio con un alto contenido de recursos energéticos (hidrocarburos y
energía nuclear), la importancia estrategia de Ucrania se incrementó de manera
importante durante la Guerra Fría, por lo que, al independizarse de la URSS en
1990, este país se convirtió en una pieza importante del tablero mundial.
Posteriormente al desmembramiento de la Unión
Soviética, la región experimentó un vacío de poder por el desplazamiento de
Rusia a una posición de neutralidad derivado de su condición política. No
obstante, éste país nunca perdió de vista a aquellos territorios que formaron
parte de él y que simbolizan en gran medida su estrategia a futuro. Tal es el
caso de Ucrania, un pueblo que se encuentra en esa circunstancia debido a su
ubicación geoestratégica, dividido tanto por la influencia de occidente como
por Rusia. Actualmente, y como consecuencia de su dependencia energética,
Ucrania ha tenido que llevar acercamientos con Rusia, lo que puede ocasionar un
freno importante a la llamada “Revolución Naranja” [desarrollado en subtema],
en tanto que ésta representa una oportunidad para aproximarse a Occidente
frente al interés ruso de perpetuarse como la única potencia con influencia en
la región. Por esto, el juego político interno ha visto numerosos partidos
políticos disputarse el poder y control de la producción de los energéticos,
arrastrando a la sociedad en general a una fragmentación que obedece a la
dicotomía de la Posguerra Fría del otrora bloque socialista.
